El arroz guisado ha estado siempre muy presente en casa de mis padres. Los domingos casi siempre, por no decir siempre, había arroz guisado. Los niños lo llamábamos arroz amarillo.

Antes, era mi madre la encargada de cocinarlo; ahora, es mi padre quien lo hace habitualmente y la verdad que se da mucha maña.

Él lo hace con pollo o con gambas, almejas y calamares… y, el guiso siempre le sale bien. La receta que os explico abajo es mi versión del arroz guisado con pollo que hace mi padre.

Para tres personas.

Ingredientes:

  • 7 puñados de arroz (2 por persona y el de pico)
  • 1/2 pollo en trozos medianos
  • 1 tomate grande
  • 1/2 pimiento
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1 hoja de Laurel
  • Un chorro de vino blanco
  • Aceite de Oliva
  • Colorante o azafrán
  • Pimienta y sal

Elaboración:

  1. Picar en dados pequeños toda la verdura. Así, los niños no se la encontraran y se la comerán.
  2. Poner en un recipiente aceite de oliva y echar la cebolla y un poco de sal. Cuando empieza a ponerse transparente, agregar el ajo. Rehogar.
  3. Añadir el pimiento y, una vez esté casi hecho, añadir el tomate y pochar unos minutos.
  4. Ahora es el turno del pollo que habremos salado con moderación. Dar unas vueltas en la cacerola hasta que se haya sellado la carne.
  5. Verter el vino blanco. Esperar a que se evapore el alcohol y echar un poco de agua y la hoja de laurel. Bajar el fuego y dejar hacer hasta que se haya evaporado casi todo el líquido.
  6. Ahora viene el arroz. Yo lo echo y lo revuelvo con todos los ingredientes antes de poner el caldo. Si no tienes caldo de pollo pues, agua con una pastilla de caldo concentrado.
  7. Se añade el colorante y si se quiere unos guisantes. Probar de sal y, si es necesario, salpimentar.
  8. Cuando hierva lo bajo a fuego medio, hasta que el arroz esté en su punto. A mi, no me gusta que esté muy pasado, mas bien lo aparto cuando el centro está un poquitín duro, cubro la cacerola con un paño limpio y lo dejo reposar un tiempo (el necesario para terminar de poner la mesa) y, cuando se sirve suele estar en su punto y ese corazón ya se ha reblandecido.

Espero que os guste, y que, como a mi marido no se os olvide poner el colorante, pues sale con una pinta muy rara.

Este guiso, se puede hacer en dos etapas. En mi caso, como tengo que preparar el almuerzo la tarde antes, pues dejo hecho el refrito, y, cuando llego al día siguiente, lo termino. Lo caliento y añado el arroz, el caldo y demás.

También es interesante para congelar, así lo hacía en mi época de estudiante, hacía de comer los sábados y congelaba para la semana. Esta preparación, soporta bien la congelación. Congelas el refrito, cuando lo vas a usar lo dejas descongelar la noche antes y ya terminas de hacer este plato (desde el punto 6).

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